Feed on
Posts
comments

Em permet aquesta caricatura a mena de vendetta personal, pacífica i civilitzada, contra una quantitat ingent d’ofenses que el meu fetge ha anat acumulant en silenci i amb estoïcisme. Massa paciència tenim amb la intolerància de facto.

Hola, me llamo…, es igual, me llamo de muchas maneras. Nací en Valencia, o alrededores. Tengo educación superior, o incluso un doctorado. Soy persona culta, cultivada, sensible. Me gusta el arte y la música. He viajado, he vivido fuera de España, como estudiante o por trabajo. Conozco gente de muchos sitios, tengo amigos en media Europa y más allá. Soy lo que se dice un ciudadano del mundo. Me han educado en el respeto a todas las culturas, he viajado, admirado gastronomías, paisajes, cultura e historia de diferentes países. También sus lenguas. Como buen ciudadano del mundo, hablo inglés, con más o menos acento, pero me comunico bien en esa lengua universal. Con el español, mi lengua madre, me puedo comunicar con quinientos millones de personas, pero en Europa uso más el inglés, claro. Me interesa aprender cosas de la gente que conozco, les escucho e intento empatizar con ellos. A veces me cuesta entender algunos aspectos de otras culturas, pero intento entenderlo y me entusiasma saber sobre ellos. Aparte del inglés, me gustaría aprender otra lengua, como el alemán o el francés, por si algún día voy allí a vivir, o porque he hecho amigos que son de allí, simplemente.

Para mí, Valencia es una ciudad, un aeropuerto y una delgada línea de costa de la que conozco los nombres de unos pocos pueblos (Cullera, Gandía, Benicásim…). Hacia el interior, más allá del aeropuerto, sé que hay pueblos y personas que viven en ellos, pero para mí son terra incognita. La verdad es que no me interesan nada. Del interior, me consta que hay un castillo en Morella y, hacia el sur, me han dicho que en Xàtiva (se escribe así, verdad?) hay un cuadro de un rey boca abajo, pero nada más. Desde luego, no creo que merezca la pena ni siquiera acercarme, por un cuadro. Además, creo que la lengua que habla la mayoría de la gente en esas comarcas no sirve para nada, porque con ella no me puedo comunicar con nadie, exceptuando ocho millones de personas con las que me podría comunicar si quisiese. Pero no quiero, ni tengo tiempo de hablar con tanta gente. Después de hablar con quinientos millones, ya no me da para más. Además, algunos vecinos de aquellas latitudes, que he conocido porque han venido a vivir a la ciudad, se empecinan en hablarte en valenciano, y eso me incomoda. Me parecen unos intolerantes. Será porque me ponen un espejo delante. No lo sé, pero me molesta.

Así pues, a pesar de ser persona tolerante y culta, me permito el lujo de faltar al respeto, de insultar, a los que la usan, diciéndoles claramente lo que pienso de su lengua y de su cultura. A la vez que clamo que el valenciano no sirve para nada, solicito (o exijo si se tercia) que no se me hable o que no se hable en valenciano cuando alguien se dirige a mí o lo usa en público, es decir, cuando alguien lo hace útil.

A pesar de desconocer la historia y la cultura (incluyendo su gastronomía) de mi región, me atrevo, porque mi vasta formación internacional me lo permite, a despreciar aquello que desconozco. Y lo hago sin consideración ni respeto alguno. Nadie tiene porqué sentirse mal o ofendido, porque es la verdad. Al menos, es mi verdad. No consumo literatura en valenciano, obviamente la considero de bajo nivel y ya me atosigaron bastante en el instituto. ¡Qué pesados! Cuando un amigo europeo me dijo que leía un libro de un autor catalán traducido a su lengua, puse cara de pez; nunca antes había oído ese nombre. No me interesa prácticamente la historia de Valencia ni sus gentes, porque me interesa mucho más la de cualquier otro sitio. No sé, tiene más glamour si está lejos. Y yo saco a relucir las grandes hazañas y detalles históricos del imperio español para emocionar a mis amigos del mundo. O les hablo de Cervantes. Me parece provinciano y califico con el insulto de ‘aldeano’, término puesto de moda por otra ciudadana del mundo, todo aquello que vaya en contra de lo que pienso. Así pues, me permito hacer y decir cosas en Valencia, que si las hiciese o dijese en otro país, llegaría a avergonzarme de mí mismo. Pero no parezco darme cuenta de ello.

En definitiva, se me acaba la tolerancia cuando se trata de conocer, valorar y entender a los (otros) valencianos y sus cosas. Evidentemente, por mí el valenciano lo pueden hablar en su casa (que sí soy tolerante, eh?), pero no en la universidad o en actos públicos. ¿Para qué? Si nos entendemos la mar de bien usando el castellano. Como os decía, lo convierto en inútil para poder decir que es inútil. ¿Está bien, eh? Es que soy muy inteligente. Pero, a pesar de mi vasta formación,  de mi educación racional y reflexiva, no me doy cuenta de mis contradicciones, de mi intolerancia práctica, de mi cuasi-racismo lingüístico/cultural, ni de mi ignorancia respecto a la gente que me rodea y con la que convivo.

Deberíamos ir todos al médico. Bueno, creo que deberían ir ellos, porque yo tengo razón.

Entrevista

L’estudiant de periodisme Laura Rodríguez, m’ha fet una entrevista sobre la investigació per al seu Treball de Fi de Grau. Ací està, per als que en tinguen algun interès.

EL ETERNO SUEÑO DE LA INVESTIGACIÓN

Problemas y obstáculos de los jóvenes investigadores. Líneas de desarrollo científico en las universidades valencianas ¿La salida a otros países es el único camino?

 

–       ¿Qué significa para ti la ciencia?

–       La ciencia es, en lo personal, una pasión. Una pasión por conocer y aprender cada día. La curiosidad es el motor de un científico, la necesidad de entender el porqué último de lo que acontece en el mundo, en el universo en que vivimos, sin que te satisfaga lo que te cuenten. Quieres saberlo por tí mismo y participar de ese saber y de su avance.

 

–       ¿Qué supone la investigación científica para el desarrollo de la sociedad?

–       En lo social, es una necesidad, porque implica una manera de hacer, un método, basado en la razón y en el deseo de progreso. Las mejores medidas que se han tomado para los avances sociales y políticos han venido en muchos casos, al menos en casos muy relevantes, siguiendo a las victorias de la razón frente a la superstición.

 

–       ¿La consideras más o menos importante que otras disciplinas?

–       No sé si es más importante que otras disciplinas, pero es imprescindible. Y lo es en un buen nivel de financiación. Una ciencia mal financiada no sirve de mucho.

 

–       ¿Cuándo y por qué decidiste dedicarte a ella?

–        Hay dos o tres momentos importantes que me llevaron por este camino. El primero fueron las explicaciones que un tío mío, aficionado a la lectura de divulgación científica, me hacía sobre el universo o la teoría de la relatividad, el segundo cuando vi la serie Cosmos, de Carl Sagan, y el tercero que destacaría, cuando todavía dudaba entre si debía estudiar Historia o Física y mi profesor de Historia en el instituto me dijo que estudiase Física.

 

–       ¿Cuáles crees que son los principales problemas y obstáculos a los que se enfrentan los jóvenes investigadores actualmente?

–       La falta de perspectivas, de una carrera científica bien definida, por un lado, y por otro, la presión por publicar artículos de impacto que se ha establecido en las dos últimas décadas en la ciencia a nivel mundial. En muchos casos, la ilusión con que un joven científico comienza su tesis doctoral se va convirtiendo en ansiedad y frustración.

 

 

–       ¿Crees que la salida a otros países es el único camino?

–       En Ciencia, la salida temporal a otros países es muy aconsejable, cuando no obligatoria. El problema suele ser el retorno. Si no se produce, una persona que se ha formado aquí con dinero público y que ha recibido incluso dinero de aquí para salir al extranjero, acaba aplicando todo aquello que sabe en otro país. Esto no es malo para la ciencia en general, pero sí para la formación de nuevas generaciones de científicos en nuestro país, ya que la experiencia que ha ganado el científico exiliado no se transmite aquí. Además, evidentemente, el hecho de que la gente se vaya empobrece nuestro panorama científico.

 

–       ¿Son más chicos o chicas los que se decantan por carreras científicas?

–       Si hablamos de la Física, que es lo que conozco más, hay más chicos. ¡Pero las chicas que tenemos son muy buenas estudiantes! 

 

–       ¿Existe machismo en el mundo científico (predominan los hombres investigadores frente a las mujeres, los científicos más destacados son hombres)?

–       A pesar de que cada vez hay menos, sigue habiendo machismo en la ciencia. Para empezar, si seguir una carrera científica es complicado para un hombre, para una mujer lo es mucho más. Un científico se pasa unos diez, quince años de aquí para allá, hasta que consigue encontrar una plaza fija. Este intervalo suele estar entre los 25 y los 40. Si añadimos a ese rango de edades el grado de dedicación que requiere un trabajo de investigación, nos podemos hacer una idea de lo complicado que les puede resultar. El sistema, por la manera que tiene de desarrollarse la carrera científica, está diseñado contra las mujeres.

 

 

–       ¿Cuáles son las principales líneas de desarrollo científico de la Universidad de Valencia y en qué se diferencian a las de otras universidades?

–       Las facultades de Física y de Química suelen destacar en los ránquines de investigación. En lo que a mi línea de trabajo respecta, en nuestro departamento hay varios grupos que se dedican a la Cosmología observacional, la Radioastronomía, la Relatividad General, la Astrofísica relativista computacional y la Cosmología computacional. Nuestra facultad también tiene departamentos en Física Aplicada, Física de la Tierra, Óptica, Física Nuclear y Física Teórica. Además, el Instituto de Física Corpuscular es un instituto mixto Universitat/CSIC de gran prestigio. En conjunto, se hace investigación en muchos campos de la Física, y a un alto nivel (internacional).

 

 

–       ¿En qué proyectos de investigación está participando la Universidad de Valencia actualmente? ¿En qué te gustaría que se investigase?

–       En muchos. En la Universitat hay muchos grupos de investigación y cada uno participa y colabora en diferentes proyectos internacionales de investigación. En mi caso, trabajo con científicos de otros países en la física de plasmas relativistas en galaxias activas. Se trata de chorros de materia y energía que se forman en los alrededores de agujeros negros súper-masivos en el centro de esas galaxias. Se trata de un escenario extremo en cuanto a energía y potencia.  En cuanto a lo que me gustaría que se investigase, en todo lo que se pueda. Todo es interesante. No tengo líneas privilegiadas ni creo que la ciencia deba focalizarse en unas pocas líneas, ya que esto la empobrece. Lamentablemente, hay mucha gente que piensa lo contrario.

 

–       ¿Cómo ha afectado el déficit de inversión pública?

–       Sobre todo ha afectado en cuanto al personal. Muchos dejan la ciencia, cansados de esperar encontrar un puesto más o menos estables y otros, debido a los recortes, directamente se quedan sin contrato. Además, se hace más difícil reponer material de trabajo o viajar para realizar estancias de investigación o asistir a congresos. Ha afectado mucho y sobre todo en el aspecto más sensible: el de las personas. 

 

–       ¿Qué opinas de las pseudociencias? ¿Son los valencianos propensos a creer en ese tipo de prácticas?

–       Opino que son una salida fácil para los que buscan respuestas rápidas. Son como los dioses de la antigüedad: explicaciones más o menos elaboradas de lo que sucede en base a mitos, a creencias. El que lo cree se convence y el que lo promueve lo dota de un vocabulario pseudo-científico para darle el prestigio de la ciencia y hacer más sencillo que el creyente confíe en él y en su cuento. Es curioso ver con qué facilidad personas que no tienen formación en una materia determinada, hablan de ella con total soltura. Por ejemplo, cuando los seguidores y promotores del reiki o la homeopatía utilizan la física cuántica o hablan de campos de energía. Eso es un disparate. Yo no me atrevo a hablar de temas sobre los que no he reflexionado o me he formado previamente. Lo que no sé es si los promotores de estos tinglados son cínicos o simplemente el mismo tipo de ignorantes que buscan respuestas fáciles y que hace dos mil años hubiesen creído en los dioses del bosque.                                       Obviamente, hay temas que escapan a la ciencia, pero estos entran en el campo de las creencia. Dotarlos de un contexto científico es engañar a la gente. Y creérselo es dejarse engañar, por ignorancia, casi siempre. Los valencianos son tan propensos a este tipo de prácticas como cualquier otro pueblo del mundo. Ni más ni menos. En este país quedan prácticas absurdas que solamente se pueden erradicar desde la (buena) educación. Porque lo que es evidente es que cuanto mayor es el nivel de educación de una sociedad, menos seguidores tendrán las pseudociencias. Sobre todo si impregnamos la enseñanza escolar primaria y secundaria de espíritu crítico y de racionalidad, que son los dos motores de la ciencia.                                  

 

–       ¿Hoy en día contribuye la comunidad religiosa a frenar el avance de la ciencia?

–       Poco o nada. Simplemente en tanto en cuanto sus seguidores más irracionales rechazan explicaciones racionales de la realidad. Esto sucede sobre todo en las sectas, pero también con las grandes religiones. En los países occidentales avanzados la influencia es prácticamente nula. En España todavía ejerce gran influencia desde el partido conservador, muy arraigado al catolicismo. Recuerda, por ejemplo, la polémica en el caso de la investigación con células madre. Hay aquí, por cierto, un aspecto curioso que enlaza con la pregunta anterior, y es que las pseudociencias han ganado mucha clientela, por ejemplo, al cristianismo. El vacío que la religión ha dejado en sus vidas a medida que la han abandonado ha sido rápidamente cubierto por la ingente oferta de ‘ciencias orientales’ (término poco acertado, ya que la ciencia es universal y no existen ciencias de aquí y allá). Muchos han buscado, como decía antes, la respuesta rápida y sencilla.

 

–       ¿Crees que la ciencia pierde prestigio por un exceso de mala divulgación?

–       Seguro, la mala divulgación da una imagen estúpida, cómica de la ciencia. Pero creo que la ciencia pierde prestigio también por la ausencia de divulgación. Muchos científicos se instalan en sus torres de marfil y desde allí critican esto o lo otro de lo que hacen la gente común allá abajo, pero nunca se ‘ensucian’ bajando al suelo para hablar con la gente y explicarles lo que hacen con palabras sencilla. Esto no es sencillo, pero hay que hacerlo, porque si no se hace, la ciencia aparece como una cosa lejana y complicadísima a la gente que pasea debajo de la torre de marfil. Lo que ocurre después es que esta gente desconfía de la ciencia y empieza a usar un espíritu crítico precario contra la ciencia, cuando no lo usa con lo que les dice cualquier charlatán en los medios de comunicación o en las redes sociales. Hay que bajar y hablar con la gente. Pero, como indica tu pregunta, también hay que hacerlo de manera correcta.

 

–       ¿Consideras adecuado el espacio y el tratamiento que se le da a la ciencia en los medios de comunicación? ¿Existe sensacionalismo a hora de informar acerca de estos temas?

–       En absoluto. No lo considero adecuado en absoluto. Me parece que se debería dar mucho más espacio precisamente para dar la oportunidad a los científicos de explicar a los que les pagan la investigación, los que pasean debajo de su torre, lo que hacen con su dinero. Y esto requiere un esfuerzo, tiempo, para pensar cómo formular ideas, conceptos muy alejados del día a día de la gente, de manera que lo entiendan. En este sentido, el trabajo del periodista es esencial, porque tiene que ser exigente con la explicación que le da el científico y no conformarse con cualquier cosa. Volviendo a una pregunta anterior, en nuestra Universitat hay muchos proyectos de investigación dignos de ser explicados, y esto no se aprovecha prácticamente en los medios valencianos.

 

–       Eres bastante activo a través de twitter, ¿crees que las redes sociales son una buena manera para divulgar información científica?

–       Yo soy más de facebook, la verdad. El twitter me estresa un poco, con tan pocos caracteres y tantos mensajes pasando tan rápido. En cualquier caso, las redes representan una manera que se puede y debe aprovechar, pero como he dicho antes, cuesta mucho esfuerzo hacerlo. Yo me limito, en ese sentido, a rebotar noticias o a explicar brevemente algunos conceptos cuando se tercia, pero tengo en proyecto hacer algo más sistemático, precisamente por aplicarme la teoría que he descrito antes. Precisamente porque creo que yo tampoco le dedico bastante tiempo a la divulgación. Al menos no tanto como debiera. Aunque en los últimos meses hemos estado trabajando en un monográfico de la revista Mètode, que saldrá en enero/febrero de 2017 y eso ha llevado bastante tiempo…

 

–       ¿Qué consejo les darías a los jóvenes investigadores?

–       Que no se rindan. Y que luchen, pero no solamente en el campo profesional, sino exigiendo políticas que inviertan en ciencia. Esta frase puede parecer egoísta, pero no lo es en absoluto, es tremendamente altruista. Por el simple hecho de que si tenemos más científicos, a medio plazo viviremos mejor tanto económicamente como socialmente.

Tardor

De vegades abelliria ser tardor a Navarrés, no? Potser, més tard, em vinga alguna explicació, algun perquè. Mentre, ací hi ha una descripció de les implicacions.
Otoño en Navarrés. Joan Baptista Humet.
Llega el otoño a Navarrés de nuevo
va encaramándose a los olmos sobre el sendero.
Llega en el viento que recorre los sembrados
y en el reloj del campanario estropeado.
Llega el otoño a madurar los campos
fluye por la canal y cuelga de los naranjos
y a media tarde se adormece en el casino,
apura un vaso de vino y abre un domino.
Llega el otoño para abrir la escuela,
le pone abrigo al sol y medias a las mozuelas,
llena de olor a pan caliente los tejados
y hace sonar un clarinete improvisado.
Llega el otoño y se quedó dormido
se nos perdió a los pies de algún nogal encendido,
dicen que se escondió para no ver que esta nevando desde ayer
y están de fiesta los chiquillos.

La música i la barbàrie.

Reinhard Heydrich tocava bé el violí i interpretava sonates de Schubert al piano a la vesprada. Ningú esperaria que la següent dada que li donaren d’una persona així és que es tracta del segon de Heinrich Himmler, qui va dissenyar les matances de jueus, gitanos, eslaus, opositors, etc. als camps de treball i extermini nazis. Una jornada habitual de Heydrich podia incloure haver donat ordres per matar persones i també una interpretació sublim d’una peça clàssica.

A ‘La barbàrie de la ignorància’, George Steiner es pregunta per aquesta aparent contradicció. El filòsof especula amb la possibilitat que al cervell hi haja una part petita ètica i racional i una gran part animal, territorial, carregada de por i d’irracionalitat. Que la ignorància és un possible camí a la barbàrie i que s’hi deixa dur amb facilitat és evident, però no n’és l’únic.

Altres pensadors, com Schopenhauer, van destacar la component personal interior de la música, que no representa idees com les altres arts, sinó emocions. La música ens transmet alegria o tristesa, depenent de la melodia i del nostre estat d’ànim. Aquesta propietat aïlla tot allò que ens dóna escoltar o interpretar música del que ocorre en el nostre entorn, si més no mentre dura la música. Fins i tot s’ha afirmat que la música té la facultat de fer-nos sentir millors, més sensibles, de redimir-nos les culpes. Per exemple, Elias Canetti va afirmar que “si fórem millors, no ens caldria la música”.

L’aprenentatge de les arts i la sensibilitat per poder gaudir-la és un procés íntim i pot ser fàcilment aïllat no només de la resta de la humanitat, sinó que fins i tot ens pot aïllar de l’autor. Només quan la sensibilitat es desenvolupa en paral·lel al reconeixement dels altres, amb allò que es coneix com empatia, ens pot ajudar a allunyar-nos de la barbàrie. El camí de Heydrich des de la música de Schubert a l’assassinat industrial passa per la deshumanització del col·lectiu a exterminar. Passat el punt de consideració de l’altre com persona, no hi ha marxa enrere.

Curiosament, el cristianisme europeu negava ja des de la Baixa Edat Mitjana la capacitat dels jueus d’admirar i respondre emocionalment a la música. Veieu ací un clar intent de deshumanitzar tot un poble i poder justificar així qualsevol bestialitat exercida sobre ell. I és terrible pensar com un poble que ha patit això al llarg de la història pot ser capaç d’usar el mateix tipus de pensament contra un altre poble. Sembla que no hem aprés res de l’experiència.

Tornant al títol del llibret de Steiner “La barbàrie de la ignorància”, l’ignorant pot ser enganyat i convençut, efectivament. Així, segurament els botxins d’Auschwitz i tants altres llocs terribles devien ser persones irreflexives que creien o volien creure el que els seus superiors els deien. I es limitaven a actuar. Això no obstant, qui donava les ordres era una persona cultivada, educada en l’estima a la música i dotada d’aquesta sensibilitat, però no més empàtica o menys cruel. També els qui són sensibles i toquen bé el violí poden ordenar matances, tot i que no es taquen les mans de sang. Què hi ha a l’ésser humà que li permet gaudir i fer gaudir amb formes delicades i sofisticades com la música, però, al mateix temps pot ser un monstre, un assassí? La meua resposta és senzillament que es pot ser sensible a la música, educat i instruït en art, en humanitats i en ciència però alhora ser el pitjor dels ignorants: O no és ignorant qui pensa que una persona de qualsevol altra raça o amb qualsevol altra creença religiosa és menys humana que un mateix? Potser si algú no comença per aprendre i entendre això ja edifica el seu creixement personal sobre el buit, de manera que tot el coneixement i habilitat que puga acumular es troben mancats dels fonaments necessaris per a evitar la barbàrie: el respecte i la tolerància.

Vull acabar el text expressant el meu rebuig a la decisió de reduir el pes de la filosofia als instituts d’ensenyament secundari. La filosofia és una eina bàsica per a qualsevol ésser humà, i necessària a més per als qui vulguen accedir a l’ensenyament superior. Perquè la filosofia és la mare del pensament i la raó. Potser ara ens volen mecanitzats per produir qualsevol cosa, ara que tot allò que no dóna diners és menyspreat. I potser eixe siga el primer pas cap a la ignorància i la mort intel·lectual de la nostra civilització. Amb les conseqüències que això puga tindre.

Referències:  – https://enlenguapropia.wordpress.com/2012/09/17/la-musica-despues-de-auschwitz/   – “La barbarie de la ignorancia”. George Steiner en diálogo con Antoine Spire. Del Taller de Mario Muchnik.

Manel Perucho i Pla

De renúncies i victòries

Està bé aprendre coses noves, redescobrir-ne o certificar-ne. És de vegades un exercici traumàtic, però al cap i a la fi sempre enriquidor. És propi de grans ignorants, entre els que m’hi compte, seguir aprenent i prendre nota d’allò que s’aprèn, es redescobreix o es certifica.

El problema arriba quan les noves dades et parlen de la irresolubilitat d’un problema, de la dificultat de resoldre allò que has entès amb la superficialitat justa com per assabentar-te d’aquesta irresolubilitat. I és ací quan s’ha de prendre la decisió sobre si paga la pena invertir l’energia que seria necessària per resoldre el problema o si simplement has d’acceptar que no el podràs resoldre i conviure amb ell. En el darrer cas es tracta clarament d’una renúncia.

A partir d’ací trobem dues situacions clarament diferenciades. Una és aquella en què el problema (entès com una abstracció de qualsevol realitat) i tu esteu sols i tot es resol en la intimitat de la teua capacitat de raonar. Aquest cas es pot patir també en un equip de treball. L’altra situació és aquella en què algú pot sentir aquella petita satisfacció que dóna observar la teua renúncia, per sentir-la com una mesquina i intel·lectualment minvada victòria personal, en vore’t acotar el cap després de la renúncia, perquè el teu fracàs és la seua victòria. Sense adonar-se’n que el problema és ell mateix i tots els qui tenen un comportament semblant o li riuen les gràcies. El problema no és en aquest segon cas un ens abstracte que cal resoldre amb l’ús de la raó, sinó l’actitud de qui bloqueja qualsevol acció pel simple fet de guanyar-te una partida. El problema real que caldria resoldre queda ocult darrere de l’esperit competitiu de la misèria, que es converteix en el problema insalvable. Segurament açò ve motivat per un cert complex d’inferioritat que fa gaudir qui el pateix amb la derrota d’aquell respecte del qual es creu inferior en alguna cosa, encara que siga des del subconscient. O simplement per l’esperit competitiu buit de cap contingut: Guanyar per guanyar. Fins i tot si la victòria a petita escala li resulta perjudicial a gran escala o a la llarga. El simple plaer de guanyar i exhibir el trofeu amb aquella actitud superba és el motor de les seues accions, sense pensar en les conseqüències que això pot comportar.

En definitiva, la manca de mires i perspectives fa perdre oportunitats a qui les pateix en primera persona i també a qui les pateix en tercera persona. Visca la gramàtica.

 

Escoltar una dona francesa contar com pegaven els seus avis a l’escola pública francesa per parlar occità i també els amics dels seus pares que encara persistien en “l’error”, després escoltar-la dir que li sembla bé perquè les llengües “regionals” no valen per res i tot seguit dir que vol aprendre idiomes per comunicar-se amb la major quantitat de gent, i immediatament adonar-te’n que no hi ha millor resum de l’engany en què viuen molts “ciutadans” i molts “ciutadans del món”:

1. França és el país de la llibertat (de parlar francès), de la igualtat (a òsties, pel que es veu) i la fraternitat (ara vas i li ho contes al que rebia les òsties).

2. El fet que aquesta dona justifique, en l’any 2014, la violència per acabar amb una llengua i alhora diga que vol parlar moltes llengües dóna una idea de la magnitud del llavat cerebral de l’escola pública que va sorgir de la revolució. Tan bona en algunes coses i tan bèstia en altres.

3. França és el paradigma de la ciutadania i de les bondats de la democràcia per a molta gent, en particular per a molts seguidors de la Il·lustració. A mi m’encisen i m’inspiren els il·lustrats francesos, per la seua forma d’entendre la vida i la seua ànsia per entendre el món que els rodejava lliures dels lligams imposats per la religió. Però com tot (això és com tot), res no és perfecte i els qui pensen que això que he contat al començament (humiliacions gratuïtes, imposicions…) és perfecte, tenen un problema (o dos).

4. Com sempre, i per sort per als que ens volem expressar en una llengua que no té res de mal, ans al contrari, Espanya va ser lenta i incompetent en la uniformització. A València, el franquisme (ironies de la vida, a França la revolució i a Espanya el franquisme) sí que va aconseguir un efecte semblant al francès (i també a òsties), com ben bé podem apreciar en les actituds quotidianes dels nostres compatriotes valencians.

Aquest text ha estat escrit sense molta reflexió prèvia i no ha estat corregit. Lamente si hi trobeu alguna errata o frase mal redactada. Ja el repassaré.

Bona nit i visca la República il·lustrada i tolerant.

Si en el viatge a Múrcia haguérem recorregut no només quilòmetres sinó anys, concretament uns 700 anys cap a darrere, potser haguérem trobat gent parlant valencià pels carrers de la ciutat. I és que Múrcia va ser part de la Corona d’Aragó allà pels finals del segle XIII i començaments del segle XIV. Va ser també repoblada, des de mitjan segle XIII per catalans, i per això a El Carxe, al nord d’aquesta regió, encara es parla una miqueta de valencià.

Que dius ara? Un viatge en el temps? A que ve això? La veritat, no ho sé, simplement he passat dos o tres anys escrivint textos que lligaven temes de la física i la música i com que l’altre dia vaig anar a veure la pel·lícula Interstellar, se m’ha passat pel cap escriure sobre això. Allà va.

Vivim en un Univers que té quatre dimensions, les tres espacials i el temps. Podem traslladar-nos tranquil·lament cap amunt i cap avall, cap a la dreta i l’esquerra, cap avant i darrere, és a dir, podem moure’ns lliurement en les tres dimensions espacials en què vivim. Però i en el temps? En el temps no… El temps és una coordenada tipus cinta transportadora de sentit únic. T’hi puges i allà que vas. Haver-ho pensat abans (els pares, clar).

Hi ha un principi conegut com causalitat que estableix que els efectes no poden precedir a les causes. Per exemple, no es pot guanyar el certamen de Múrcia sense abans anar a tocar. És un principi empíric si voleu, és a dir, basat en l’experiència. Però marca l’ordre dels esdeveniments físics de manera unívoca: marca la direcció en què passa el temps.

En qualsevol cas, imagineu la següent situació: Fem un viatge en el temps i tornem cent anys enrere per matar el nostre besavi (és un dir) encara fadrí. Aleshores, en tornar ja no podríem existir. No tindríem lloc en el futur posterior a la mort del besavi. De la mateixa manera podeu imaginar moltes situacions ben absurdes. A més, hi ha qui diu que si en el futur es descobreix la manera de viatjar en el temps… per què no ens han visitat encara? Potser sí ho han fet i no ens ho han dit. De tota manera, fins i tot si han vingut i han tractat de passar desapercebuts, tenint en compte que la mera presència d’algú en algun lloc pot canviar el curs dels esdeveniments, un petit fet involuntari i inconscient pot canviar el futur de molta gent. Per tant, tornem a les situacions absurdes.

La teoria de la relativitat ens diu que si ens movem a velocitats properes a la de la llum o prop d’objectes amb una gravetat intensa, en tornar a casa i comparar el nostre rellotge amb el dels nostres amics i familiars, veuríem com per a nosaltres ha passat menys temps que per a ells. Però això és un viatge cap al futur sense retorn possible.

A la pel·lícula Interstellar es reflexa eixa realitat física contrastada per experiments amb fidelitat. També hi apareix un objecte que de moment només existeix a la ment dels físics teòrics: els forats de cuc. És un tipus d’objecte possible dintre de la teoria de la relativitat i que podria connectar-nos amb altres llocs de l’Univers o amb altres edats de l’Univers. L’única cosa que sabem és que aquestos objectes, igual que els forats negres, deformen l’espai i el temps de tal manera que el foraden. En el cas dels forats negres pot no haver-hi res a l’altra banda. En el cas dels forats de cuc, no en tenim ni idea. I, al contrari que en el cas dels forats negres, dels que hi ha evidències indirectes de la seua existència, per als forats de cuc no en tenim cap d’evidència.

En resum, sembla que els únics viatges temporals permesos per la naturalesa, tal i com l’expliquem actualment, són cap al futur i sense retorn. Això és el que ens diuen les teories científiques acceptades actualment i que expliquen bé els fenòmens que observem a la natura. Una cosa sí que vos diré, estic segur que cada vegada que interpretem Xúquer, molta gent tanca els ulls i torna al 20 d’octubre de 1982.

Abans escrivia textos per a la premsa digital. Sempre hi havia una cosa o altra que em movia a dir la meua. Després em vaig cansar, o em va semblar que ja em repetia o que realment a ningú interessaria el que jo tinguera per a dir. En els darrers anys he tingut pocs brots articulistes. Ara, però, em plantege escriure açò al meu bloc, açò que potser tampoc no interessarà ni convencerà ningú, però que crec que ha de quedar dit.

Arran del procés sobiranista a Catalunya, és difícil trobar al País Valencià, fora del rang polític esperable, ningú que entenga res del que ocorre des del punt de vista dels catalans o de com ho veiem nosaltres. Has d’escoltar, de banda d’amics, companys i gent que passava per allà tot de comentaris que et semblen bastant desencertats, si més no.

Al meu parer hi ha un parell de motius fonamentals per explicar açò:

1. Aquestos amics, col·legues i desconeguts no se n’adonen que encara no han rebut cap explicació de la cosa per part d’un mitjà de comunicació que no estiga ubicat a Madrid o que no estiga en la línia de cert(s) partit(s) polític(s). Dos veïns han renyit i només tenen la versió d’un d’ells. Això sí, gosen jutjar l’altre, del que no han sentit ni pruna. I alguns pensen que un mitjà de comunicació presumptament progressista ens en donarà una visió menys esbiaixada. Sí, serà menys esbiaixada, però es pot escoltar, en aquestos mitjans, locutors catalans dient coses que no tenen res a veure amb la realitat, potser ja segrestats pel missatge-tsunami que brolla del centre de decisions, de poder i de do de l’objectivitat a l’Estat. Errada bàsica d’amics i companys als qui se suposa una mica d’esperit crític. Els desconeguts són això, desconeguts, i no sé si en tenen, d’esperit crític.

2. Manca d’empatia, comprensió, proximitat amb el problema lingüístic que patim molts. Per posar-hi un parell d’exemples: Al meu amic, al meu company i al desconegut no els importa gens ni miqueta que jo no puga anar al cinema a veure una pel·lícula en valencià, o que no tinga cap televisió ni cap ràdio en valencià. Gens ni miqueta. De fet, s’estranyen que aquest fet anecdòtic et preocupe en absolut. Tampoc no els importa gens la tensió que pateixes en intentar comunicar-te en valencià amb naturalitat en comerços o amb l’administració pública, la justícia, la policia… Tampoc. No entenen que per a tu això pot ser important i per tant segurament pensen que això et passa per cabut. I no se n’adonen que el degoteig diari, el cansament, acaba suposant una desafecció segurament definitiva respecte d’aquell marc en què ells s’hi troben tan a gust i que troben tan normal: Espanya. És curiós, perquè segueixes estimant-te els espanyols, però ja no en vols ser un. Esquizofrènia nacional, potser.

Diuen els àrabs que si vols conèixer algú n’has de dur les babutxes durant una sèrie de llunes, o una cosa semblant, no ho recorde. La cosa és posar-se a la pell de l’altre. Entendre els seus anhels i problemes. I sabeu per què crec entendre que aquests dos punts bàsics són certs? Pel senzill motiu que fa vint anys jo pensava així. No entenia la queixa, no entenia el problema. Fins que m’hi vaig ficar i vaig començar a entendre com de complicat és el dia a dia dels qui volen viure de certa manera.

Perquè al final la cosa es limita a la següent elecció: ser normals i viure amb normalitat o tenir problemes. Així doncs, si no vols tenir problemes, no visques amb normalitat, abandona aquest camí que no et duu enlloc i uneix-te als qui et creen els problemes. I sóc l’única persona de l’edifici en què visc a qui se li demana fer aquesta elecció. És açò just? És moral? I els meus drets, per on paren? Quina classe de societat volem, una en què se’t demana fer aquesta decisió? I encara parlen de drets individuals, o de ciutadania.

Vet ací l’explicació. Si aconseguim que algú entenga alguna cosa, fantàstic. Si no, seguirem en qualsevol cas com fins ara. Amb la sensació bastant real d’estar sols i no gaudir de la solidaritat dels nostres conciutadans.

Així que ens veiem en la lluita per la nostra dignitat individual i col·lectiva. Bona nit.

PD Escric aquestes ratlles amb una incertesa més: l’actitud dels dirigents de l’únic partit que ens pot donar una miqueta de dignitat de cara a les properes eleccions. Si això ens falla, aquestos dirigents demostraran una ceguesa política infinita i nosaltres estarem perduts. Ara, que està tan a prop… Igualment, ens veiem en la lluita.

PD2 Aquest text va ser escrit abans de la lectura de la columna de Carles Capdevila que recollia opinions de Suso de Toro (dia 16 d’octubre de 2014), que ve a dir el mateix sense particularitzar en les persones que ens envolten. Per una banda, no és estrany que diguem el mateix, perquè ja fa temps que estic molt d’acord amb aquest senyor gallec. I per altra banda, pense que és important fer l’esforç de treballar la comprensió entre els que ens envolten, perquè és l’única manera de que ens respecten aquesta reclamació: la de viure tranquils i amb normalitat. Si ells no ho entenen, qui ho ha d’entendre? I de moment, em fa l’efecte que la gent que m’envolta que no viu aquest problema, no m’entén. N’assumisc la culpa per no saber explicar-ho bé, segurament.

El futur del valencià

Arran de múltiples reaccions de diferents bandes i d’aquest article de Xavi Sarrià, m’agradaria fer uns aclariments respecte al treball sobre l’evolució de l’ús del valencià de què sóc director i que es va fer públic la setmana passada.

Les motivacions per fer el treball són evidents: com a molts, m’interessa i em preocupa el tema. És aquest un terreny en què tothom opina, tothom en parla. I les opinions, al cap i a la fi, estan fonamentades en la nostra experiència quotidiana i, per tant, esbiaixades. Però, com científic, no puc més que posar en dubte totes les opinions respecte a l’ús i al futur del valencià. I volia saber, en la mesura del possible, quina és la situació real.

És cert, com molts diuen, que el valencià en l’àmbit cultural està més viu que mai: tenim més grups de música en valencià que mai, més escriptors que mai i s’estudia en valencià més que mai. Ara bé, és això un miratge? O un reflex de la bona salut del valencià? Per evitar caure en el parany de les opinions o les percepcions personals el millor és anar a les dades, que són fredes i parlen soles. Així, amb dades de l’Acadèmia Valenciana de la Llengua i d’enquestes realitzades per la mateixa Generalitat Valenciana, hem pogut comprovar que l’ús de la llengua està en clar retrocés.

Ja fa temps que la física ha ficat el cap a les ciències socials i hi ha models que descriuen (o intenten descriure) situacions complexes com el creixement de les ciutats o la difusió d’idees en les societats, entre molts d’altres. Aquests models estan evidentment sotmesos a dificultats en tractar d’explicar sistemes tan complexos. Tot i que també es pot dir que tenen la seua dosi d’èxit. Explorant la bibliografia existent, vaig trobar una sèrie d’articles sobre la interacció entre llengües, comptant amb l’ajut i la guia del sociolingüista Ernest Querol (UOC). I vaig descobrir que ja hi ha un camp desenvolupat al voltant d’aquest tema. De fet, a la Universitat de les Illes Balears hi ha un grup que investiga des de fa temps aquest procés des del punt de vista de la física.

Al seu treball de fi de grau, amb les limitacions que pot tenir un treball com aquest (amb poc temps per realitzar-lo), Clara Miralles va ser capaç d’estudiar dos models existents de dinàmica de competència entre dues llengües: un que havia estat aplicat amb cert èxit a la dinàmica de mort lingüística en casos tan clars com el del gal·lès front a l’anglès (model Abrams-Strogatz), i un altre en què es té en compte l’existència d’una població bilingüe en el cas de llengües semblants que havia estat aplicat al cas gallec-castellà (model Mira-Paredes). Amb les poques dades de què disposem, l’autora del treball hi va ajustar els models per obtenir-ne els números que controlen l’evolució del sistema estudiat dintre del marc d’aquests models. Per tant, la predicció que ha acabat com a titular a la premsa està basada en uns models que no han estat dissenyats específicament per al sistema valencià. Fins i tot si els models són capaços d’explicar les dades que tenim d’ús del valencià amb el temps, això podria ser conseqüència en part d’un artifici matemàtic que seria difícil explicar en aquestes ratlles. En conclusió, cal tenir dubtes oberts respecte de la predicció.

Açò tampoc significa que els models siguen erronis, sinó que per declarar-los vàlids caldria confrontar-los amb una millor riquesa de dades i, evidentment, que per poder dir quin serà el percentatge de valencianoparlants (recordem que es tracta de percentatge de persones que l’usen a casa, amb la família) allà per l’any 2050, necessitem estar segurs de la seua validesa. Aquest percentatge pot ser el 10%, o major, o fins i tot menor. Jo no ho sabria dir amb certesa. Ara bé, les dades, que són fredes i parlen soles, diuen que la tendència és la d’un retrocés clar en l’ús. I per concloure això no cal ni tan sols aplicar un model matemàtic.

Cal mirar-se aquesta dada amb maduresa. De res no val amagar a un malalt que està malalt, perquè això no el millorarà. Ara bé, si li ho fem saber, pot provar de posar remei a la seua malaltia. I, evidentment, les conclusions polítiques hi són. Un dels paràmetres present a tots els models és el que es fa servir per quantificar el prestigi que una llengua té, com n’és d’atractiva per als parlants. I això depèn, sense cap mena de dubte, de les polítiques que s’hi facen. Un canvi en aquestes polítiques afavoriria un canvi en l’evolució de l’ús amb el temps que les dades permeten albirar.

En resum, pense que treballs com aquest, recolzat en treballs de sociolingüistes com l’Ernest, o també els treballs de Brauli Montoya, ens fan una miqueta més conscients d’on estem i cap on anem. I això és el que es pretenia. Res més. Ara es podran millorar els models o recollir més dades, o altres científics podran rebatre l’ús dels models que hem usat, etc. La ciència, per sort o per dissort, no ens dóna resultats tan clars com pretenen els titulars de la premsa.

Professors

Discutíem si un professor universitari ho ha de saber “tot” respecte al seu camp o les seues assignatures i si és un desengany per a un estudiant adonar-se’n que no és així (o no sempre).

Dintre dels límits marcats per la dignitat professional pel que fa al coneixement d’una assignatura o camp (no es pot anar pel món sabent poc o menys), i parlant d’aquelles coses que potser no saps o no tens al cap en un moment determinat, aquell moment crític en què un alumne pot quedar decebut, pense que el que caracteritza un professor universitari (en ciència, si més no) és la seua capacitat d’entendre i explicar (bé) allò que ha entès en un període de temps breu. Aquesta capacitat no és de bades, ve d’anys d’aprenentatge i una sòlida base.

Saber-ho tot o tindre-ho tot al cap és impossible… No veig cap problema en reconèixer que es desconeix la resposta a una pregunta determinada, que cal reflexió, estudi i/o consulta a algú que en sap més que tu (no, Joan Ferrando?) al voltant de la pregunta, i tornar amb la resposta en la classe següent. La resta és enganyar per eixir del pas i no reconèixer aquesta ignorància puntual que, a més, al final queda patent igualment.

Des d’un altre punt de vista, les bones preguntes dels estudiants són les més profundes, les que requereixen un pensament sobre la base del que el professor sap. Per tant, més que decebut, l’estudiant hauria d’estar pagat d’ajudar el professor a veure un aspecte qualsevol de l’assignatura des d’aquest nou punt de vista que no havia considerat i, finalment, obtindre’n una explicació satisfactòria. En els tres anys que porte fent classe d’Àlgebra i Geometria (que té poc a vore amb el meu camp de recerca), he après molt gràcies a preguntes dels estudiants. Perquè he tingut la sort de tindre bons estudiants!

Tota una altra cosa és que el professor no torne mai amb la resposta o que, en realitat, no tinga els coneixements suficients de l’assignatura o la motivació com per respondre-la mai.

Older Posts »